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II Jornadas de Revitalización y dinamización del comercio de la Bahía de Pasaia
Pasaia necesita entrar en la sociedad postindustrial
"Es necesario colocar a Pasaia en el mapa"
La experiencia de Terrassa

Puerto Madero, ¿un espejo para Pasaia?

La ponencia desarrollada el martes 2 de octubre titulada "El desarrollo comercial a partir de la transformación de una zona portuaria, la experiencia de Puerto Madero en Buenas Aires" puso sobre el tapete una experiencia que, salvando las distancias, puede ayudar a definir el futuro modelo de desarrollo de la Bahía pasaitarra.

Las II Jornadas de revitalización y dinamización del comercio de la bahía de Pasaia continuaron el martes 2 de diciembre con la ponencia sobre "El desarrollo comercial a partir de la transformación de una zona portuaria, la experiencia de Puerto Madero en Buenas Aires" en la que participaron Beatriz Brosa, técnico de Oarsoaldea, Carolina Tobar, arquitecta urbanista del grupo de estudios urbanos de FAU-UB de Buenos Aires y Gabriel Fernández, director de Fernández Mudry & Asoc.

La expectación ante esta propuesta desarrollada en la capital argentina se podía palpar en el ambiente y la ponencia no defraudó.

Tras unos problemas iniciales con el sonido de la sala, Beatriz Brosa, de Oarsoaldea, introdujo a los dos ponentes sudamericanos y resumió brevemente la experiencia en la transformación de un puerto que se constituyó en 1882 pero que desde 1925 fue siendo abandonado por otro de reciente construcción lo que conllevño su obsolescencia y ruina.

Brosa manifestó que "lo interesante de esta experiencia es que el proyecto de reurbanización de Puerto madero ha sido todo un éxito por lo que puede venirnos muy bien para darnos cuenta de que Pasaia también puede afrontar con éxito su proceso de reconversión".


Puerto Madero: un referente interesante para Pasaia

Gabriel Fernández, director de Fernández Mudry & Asoc, comenzó su intervención afirmando que "esta experiencia puede ser el referente en el que se fije Pasaia para seguir adelante" antes de realizar un repaso a los comienzos, no sólo de la ciudad de Buenos Aires y su ubicación sino también de su puerto poniendo de manifiesto que "el Puerto fue el gran motivo para fundar una ciudad que hoy en día tiene 12 millones de habitantes pero que hasta 1989 ha vivido de espaldas al Río de la Plata y a las actividades portuarias".


A partir de esa premisa Fernández apuntó que "el verdadero problema que teníamos era cómo dar interés a una zona que carecía de interés para los porteños, un área que, con el paso del tiempo, fue quedándose en ruinas". El ponente argentino afirmño que "he visto lo que tienen aquí y su opinión respecto a este entorno degradado pero Puerto Madero era un lugar en el que uno no entraba ni a plena luz del día, la autovía que lo bordeaba era considerada el límite de la ciudad. De hecho, cuando en 1978 se construyó una autopista en Buenos Aires y tuvieron que demolerse muchos edificios los escombros se echaron sobre Puerto Madero con la excusa de ser una futura reserva ecológica dado que sabían que nadie iba a protestar por ello".

Gabriel Fernández hizo un repaso a las soluciones que a lo largo de la historia se habían ido dando para dotar a Buenos Aires de un puerto adecuado mostrando el convencimiento de que "pese a que los diagnósticos eran buenos, las soluciones siempre llegaban tarde". Un ejemplo de ello fue la apuesta por el proyecto del Ingeniero Madero, que dio nombre a la zona, en 1886, un proyecto basado en docks que se quedó obsoleto muy pronto. Así, para 1925 ya se había construído otro proyecto en una zona cercana a Puerto Madero, "lo que hizo que aquí se fueran juntando barcos abandonados y Puerto Madero se convirtiera con el paso de los años en un juntadero de basura, con ratas incluso".


Intereses de muchas administraciones

Llegado el año 1989 la coyuntura económica y política favorable hizo que "algunos miraran hacia Puerto Madero como la solución y por ello se decide intervenir en la zona". Otro de los puntos de conexión con Pasaia era que "teníamos que resolver grandes problemas debido a los diferentes intereses de las variadas administraciones propietarias del suelo".

Sin embargo, una serie de acciones oportunas, "entre las que se encuentran el que el Gobierno ganara la partida a los fortísimos sindicatos portuarios y ferroviarios, que estaban en contra del proyecto, con la excusa de que la única forma de salvar las empresas era vender estos terrenos que nadie usaba".

Así se llegó al Decreto del 15 de Noviembre de 1989 en el que se da forma a la Corporación Antiguo Puerto Madero (CAPMSA), "una sociedad anónima que ha sido el instrumento pluripartito y consensuado que se ha utilizado para el desarrollo de la zona", afirmó Gabriel.

A partir de ese momento se centraron las fuerzas en convertir a Puerto Madero en una zona de interés por lo que "se creó el Plan de Desarrollo y un concurso de ideas realmente exitoso en 1991 del que salió el equipo redactor del anteproyecto".

Fernández terminó su discurso apuntando otra conexión entre Puerto Madero y Pasaia y es que "aunque se veía que las cosas iban para adelante muy pocos porteños creían que algo interesante pudiera salir de aquí, para ellos era un sueño de trasnochados".

Puerto Madero: el cuento de la Cenicienta

Por su parte, Carolina Tobar, se centró en el después, en qué se hizo con el Plan Maestro desarrollado.

"Lo primero que se hizo fue definir dos áreas de actuación, una en el sector Este y otra en el Oeste dado que no se podía afrontar el desarrollo de las 170 hectáreas al mismo tiempo", comenzó explicando Tobar, "y se decidió urbanizar 130 de las 170 hectáreas de Puerto Madero, dejando casi 40 para espejos de agua y una reserva verde y de los 130 la mitad se destinarían a usos públicos".

La primera inversión se realizó en el sector Oeste, el espacio en el que se encontraban los antiguos docks (almacenes) y "se utilizó la fórmula de venta de terrenos de las diferentes instituciones a inversores privados con unas mutuas obligaciones".

De esta manera, se convirtió toda la zona baja de los docks en un importante polo gastronómico de la ciudad y los pisos superiores en áreas de oficinas.

Tras el éxito de esta primera fase, la segunda, comenzada en 1996, vino rodada ya que "se atrajo mucha inversión privada y se podían realizar otras acciones por lo que se diseñaron espacios de oficinas, bloques de viviendas, torres de viviendas y el Loft Park, que es el Centro de Convenciones, todo ello con inversión privada ya que la inversión pública se centraba en llevar el agua, luz, alcantarillado y demás servicios comunes de la ciudad hasta la zona", apuntó la arquitecta argentina. "Además, en el espacio de uso público se creó un circuito peatonal, diversos parques y bulevares de acceso con el recambio de los viejos puentes, algo fundamental porque teníamos que facilitar que la gente fuera allí, a una zona a la que nunca querrían ir".

Tras realizar una explicación de las instalaciones desarrolladas, como un puente diseñado por Calatrava o el Hotel de las estrellas de Philippe Stark, entre otros, así como un repaso a las empresas instaladas en la zona (Repsol YPF, Hotel Hilton,...), Carolina Tobar concluyó que "el corolario a este proyecto son otros muchos proyectos surgidos a su alrededor como la Isla Demarchi o el Plan de Reestructuración de la Estación Central de Ferrocarriles. Por eso se constituyó la Corporación estatal Buenos Aires Sur S. E. que se encargará de su desarrollo".

Para la ponente "lo importante es que no hemos perdido la esencia, hemos mantenido los adoquines, algunas grúas y otros elementos para que los porteños no olviden lo importante que fue este lugar intentando rescatar su memoria modernizándola con la arquitectura moderna. Esperamos que lo puedan tomar de referencia como un proyecto exitoso que partió de cero y se ha convertido en un eje de futuro".

Debate centrado en inquietudes de los comerciantes

El debate que siguió a la ponencia se centró en diversos aspectos del proyecto desarrollado.

Por ejemplo, Josetxo Domínguez preguntó acerca de los habitantes actuales de la zona y la ausencia de centros escolares a lo que Tobar respondió que "en Puerto Madero viven actualmente unas 20.000 personas y el único centro educativo es la Universidad Católica debido a que las viviendas no son la piedra angular del proyecto y es una zona que no se puede comparar al estilo de urbanizaciones que se realizan en España".


Patricia Berdeal, por su parte, apuntó la ausencia de aparcamientos, pero los ponentes argentinos replicaron que "son subterráneos y de titularidad privada pero se utilizan medios para que los visitantes no tengan que pagar si consumen en la zona".

También se habló del tipo de mercancías que habían pasado por este puerto, "que eran en su mayoría de tránsito dado que Argentina exportaba materias primas y comodities e importaba productos terminados. De ahí que
se construyeran los docks, como depósitos fiscales aduaneros".

Además, se volvió a tratar el tema de la financiación, un asunto que Gabriel Fernández apuntaló afirmando que "el proyecto se autofinanció y al Estado no le costó dinero salvo destinar el valor del suelo al proyecto ya que lo que se hizo fue vender los terrenos para que la inversión privada corriera con el coste de los proyectos".

Finalmente, saltó a la palestra una pregunta sobre el actual Puerto de Buenos Aires, construído en 1925 y si se valoró su impacto medioambiental, algo que sí se hizo según los ponentes.

Debate y conclusión sobre las ponencias y experiencias presentadas

Para finalizar las jornadas, el miércoles 3 de diciembre, a las 8 de la tarde, en la Tenencia de Alcaldía de Trintxerpe, se ha organizado una mesa debate para la puesta en común de un modelo de desarrollo para el sector comercial y de servicios de la bahía de Pasaia. En la mesa se encontrarán Maite Fernández, presidente de Laurak Bat, un representante del consistorio pasaitarra, Carolina Tobar, arquitecta urbanista del Grupo de estudios urbanos FAU-YUB de Buenos Aires, Félix Garciandia gerente de Badia Berri S.A. y un experto en comercio.

Redacción, PasaiaBAI.com
Diciembre 2003
altzanet