La
botadura de la txalupa ballenera Beothuk en el Astillero
Tradicional Ontziola el jueves 27 de febrero fue, además,
el punto de partida de la expedición a Canadá
"Apaizac Obeto" que diversos miembros de Albaola
realizarán entre el 1 de junio y el 15 de julio.
El Astillero Ontziola se encontraba repleto en la presentación
de la réplica de la segunda txalupa ballenera del
Galeón San Juan, bautizada como "Beothuk".
Esta txalupa, bautizada como "Beothuk" en recuerdo
de la tribu indígena de Terranova que, por su rebeldía,
fue completamente exterminada entre portugueses, franceses
e ingleses, es un paso más en la futura construcción
de la réplica de la nao ballenera San Juan, que ontará
con seis txalupas.
Además,
como en el caso de la Butus, la información y
los datos proporcionados por los arqueólogos de Parks
Canada han sido primordiales para su construcción.
Una apuesta por el patromonio
cultural marítimo de Pasaia
Además de la botadura y bendición de la Beothuk,
una txalupa exactamente igual a la Butus, Albaola
presentó la expedición "Apaizac Obeto",
una interesante iniciativa que consiste en una travesía,
que se desarrollará entre el 1 de junio y el 15 de
julio, por tierras de Canadá.
Como indicó Xabier Agote, responsable de Ontziola,
"será como hacer un viaje en el tiempo",
un reto de 1.000 millas náuticas compartiendo el
estilo de navegación de tiempos ancestrales por una
ruta llena de peligros. Además, como adelantó
Agote, "trataremos de que se pueda ir disfrutando día
a día ya que vamos a enviar fotos y comentarios a
la página web de Albaola desde donde se podrá
seguir la travesía si las tecnologías lo permiten".
Antes, Izaskun Gómez, alcaldesa pasaitarra, habló
"del mar, los vascos, el puerto, los carpinteros de
ribera... la unión de estos factores hizo de nuestra
comarca un referente mundial vinculado a la pesca, al comercio
y a la construcción naval durante siglos. Con el
tiempo toda esta experiencia se tradujo en una gran riqueza
patrimonial, cultural y técnica que no podemos desaprovechar.
Pero debemos hacer de este patrimonio algo dinámico,
vincularlo no sólo a la sociedad sino también
al turismo, haciendo así partícipes a todos
los actores sociales de este legado. Difundiéndolo
y de este modo conservándolo".
Por este motivo, la Agencia de Desarrollo Comarcal, Oarsoaldea,
apostando por la potenciación del conocimiento y
el valor del patrimonio cultural marítimo, puso en
marcha en el año 1999 Ontziola, Centro de Investigación
y Construcción de Embarcaciones Tradicionales, en
el que hoy nos encontramos, y que es único en el
País Vasco.
La puesta en valor del patrimonio cultural marítimo
de Pasaia, se ha consumado este año en este proyecto
realizado en Ontziola, con la botadura y bendición
de la réplica de la segunda chalupa ballenera, conocida
como la Chalupa de Red Bay que portaba el galeón
San Juan, construido en el siglo XVI en Pasaia y hallado
en las aguas de Canadá.
Expedición
"Apaizac Obeto" - Canadá 2006
La expedición "Apaizac Obeto" se resume
en el siguiente texto de Albaola:
"El trabajo realizado en las últimas décadas
por los investigadores del gobierno canadiense sobre los
restos arqueológicos de los balleneros y pescadores
de bacalao vascos del siglo dieciséis ha sacado a
la luz una de las páginas más importantes
de la Historia marítima vasca. Esta labor está
también rescribiendo la Historia marítima
internacional, situando la tecnología naval vasca
en el escalafón más alto de su época.
Sin embargo, paradójicamente, en el propio país
de origen, el conocimiento de este extraordinario pasado
es prácticamente desconocido, por haber sido muy
escasas las tareas de divulgación.
Desde Albaola somos conscientes de la urgente necesidad
de restaurar este vacío cultural, y para ello, además
de estar desarrollando el proyecto de recuperación
de embarcaciones anteriormente mencionado, estamos estableciendo
vínculos con diferentes agentes culturales canadienses
relacionados con el pasado marítimo vasco.
Además, proponemos la realización de actividades
que contribuyan a acercar el Viejo y el Nuevo Mundo, basadas
en un pasado común. Para ello Albaola ha diseñado
una expedición a bordo de la réplica de la
chalupa ballenera del siglo dieciséis expuesta en
el museo del ballenero vasco construida en el centro Ontziola
de Pasaia. Esta expedición dará comienzo el!
de junio de 2006. A lo largo de seis semanas se navegará
exclusivamente a remo y a vela. El objetivo de la expedición
consistirá en visitar más de una docena de
estaciones balleneras vascas del siglo dieciséis,
que han sido o están siendo investigadas por los
arqueólogos canadienses. También se visitarán
las tribus indígenas que, en su día, tuvieron
relación con los balleneros y pescadores de bacalao
vascos, con el objeto de descubrir sus propias culturas,
y especialmente su tradición oral:
Itinerario
El río Saguenay, afluente del San Lorenzo, es el
emplazamiento ballenero más remoto conocido. La expedición
dará comienzo el 1 de junio en el Museo Marítimo
de Québec, que colabora con el proyecto en tareas
de logística y difusión mediática de
la expedición. Zarparemos río abajo pasando
por la boca del Saguenay hasta llegar a la península
de Gaspé. Posteriormente nos dirigiremos hasta la
isla Prince Edouard, para posteriormente llegar a Cape Breton,
Nueva Escocia. De aquí daremos el gran salto hasta
Port-aux-Basques, situado en el extremo meridional de la
costa oeste de Terranova. Remontaremos la costa para, finalmente,
cruzar el estrecho de Belle Isle y finalizar la expedición
en Red Bay, Labrador. La expedición habrá
recorrido más de 1000 millas maritimas a bordo de
una pequeña embarcación sin cubierta, y habremos
visitado los más importantes asentamientos vascos.
Tripulación
La tripulación de la chalupa estará compuesta
de seis marineros y patrón. La dura travesía
se realizará por un singular equipo de hombres y
mujeres* encargados de llevar la embarcación a buen
puerto. La principal singularidad residirá en el
carácter intercultural de la tripulación.
Cuatro marineros y el patrón serán miembros
de Albaola, la mayoría con gran experiencia en técnicas
de arqueonavegación y en expediciones marítimas.
Los otros dos son nativos americanos Mi'kmaq.
Si bien la composición de la tripulación puede
sorprender por su diversidad, repasando la historia de nuestros
pescadores aprenderemos que, en el siglo dieciséis,
los vascos tenían una estrecha relación con
diferentes tribus indígenas asentadas en el estuario
del San Lorenzo. Esta relación estaba basada en el
intercambio comercial, hasta el punto que el historiador
lezotarra Lope Martinez de Isasti escribía en 1625:
"...en region tan remota como Terranova han aprendido
los salvages montañeses con la comunicación
que tienen con los marineros bascongados, que van cada año
por el pescado bacalao, que entre otras cosas preguntándoles
en bascuence: nola zaude, como estás: responden graciosamente:
Apaizac abeto, los clérigos mejor: sin saber ellos,
qué cosa es clérigo, sino por haberlo oido.
Hablan y tratan con los nuestros, y ayudan á beneficiar
el pescado en la ribera á trueque de algun pan bizcocho
y sidra que allá no tienen ellos".
Embarcación,
atuendos, enseres y alimentación
La embarcación que se utilizará durante la
expedición será la segunda chalupa ballenera
construida en el centro Ontziola. Esta chalupa llevará
el nombre 'Beothuk', en recuerdo de la tribu indígena
de T erranova que fue completamente exterminada tras la
llegada de los europeos. Está escrupulosamente construida
como la original del siglo dieciséis, y se trata
de la chalupa ballenera más antigua conocida. Tiene
ocho metros de eslora y dos de manga. Está íntegramente
construida de roble y es propulsada por seis remos y dos
velas. No tiene cubierta ni cabina.
En varias sepulturas del asentamiento de Red Bay se han
encontrado restos de los atuendo s de los balleneros vascos
en buen estado de conservación. En la actualidad,
estamos reproduciendo dichos atuendos para vestir a los
expedicionarios vascos. Los tripulantes Mi' kmaq han anunciado
que vestirán los trajes tradicionales de su tribu.
No se emplearán materiales sintéticos de ningún
tipo a bordo de "Beothuk", imitando los que se
empleaban en la época en cuestión.
Igualmente, la alimentación estará basada
en los productos comúnmente consumidos en el siglo
dieciséis. Además, la alimentación
dependerá en gran medida de la destreza de los tripulantes
en las artes de la caza y de la pesca. Para ello, la tripulación
vasca ha puesto sus esperanzas en la experiencia y conocimiento
del lugar de nuestros compañeros Mi'kmaq.
Objetivos: Recuperación patrimonial
El camino más directo y fácil para acceder
al conocimiento es a través de la experiencia. Descubriendo
in situ el escenario de la odisea ballenera protagonizada
por aquellos marinos, llegaremos a comprender la relación
de éstos con el medio natural. Descubriremos las
corrientes marinas, los vientos en contra y a favor, la
crudeza y la generosidad del medio, y trataremos de revivir
los sentimientos y sensaciones de aquellos balleneros que
zarparon de los mismos puertos donde vivimos.
Podremos conocer los yacimientos arqueológicos de
los asentamientos vascos con detalle, y nos relacionaremos
con los responsables de la conservación y gestión
de nuestro patrimonio, que lo es también de la Humanidad.
Objetivos humanos
Además de consolidar la relación establecida
con científicos del gobierno canadiense, tenemos
la intención de conocer las culturas indígenas
que convivieron en armonía con los vascos, puesto
que creemos que es la mejor manera de honrarlas.
Objetivos educacionales y
lingüísticos
Durante la travesía pretendemos emular las relaciones
lingüísticas entre el euskera y la lengua mi'kmaq
que existían antiguamente. El jefe Misel Ioe Sagamaw
nos informó que, gracias a la transmisión
oral, sabía que su tribu conocía el euskera
hasta el siglo dieciocho. También varias investigaciones
históricas confirman que algunos balleneros vascos
dejaron, al zarpar de vuelta a casa, a algún grumete
entre los Mi 'kmaq para que pudiera aprender su idioma y
costumbres, y servir así de intermediarios en la
siguiente campaña. Por ello, la expedición
será al mismo tiempo un laboratorio donde se relacionarán
de nuevo euskera y mi'kmaq.
Divulgación: "Conocer
para amar"
También nosotros tenemos que normalizar nuestra cultura
marítima. Para ello la divulgación del conocimiento
es fundamental. Para ello, la expedición será
fotografiada y captada audiovisualmente, utilizando medios
profesionales. Tenemos la intención de volver con
un libro y un documental que muestren el devenir de la expedición
y que sirvan para estimular el interés por la historia
ballenera vasca del siglo dieciséis. Además
contaremos entre los expedicionarios con el bertsolari,
músico y escritor Jon Maia, que se encargará
de las crónicas de la expedición y que explorará
la tradición oral de la nación Mi'kmaq.
También realizaremos una campaña de comunicación
dirigida a los medios de difusión canadienses, con
el fin de promocionar Euskal Herria. En esta tarea colaborará
el Museo del ballenero vasco de Red Bay.
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